LAS DIPUTACIONES TAMBIÉN SON CARTAGENA. EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE LAS PEDANÍAS. EL ALGAR

Pedro Esteban García
2004 Revista Murciana de Antropología  
E n éste un recorrido a través del rico y variado legado arquitectónico, diseminado a lo ancho y largo del municipio cartagenero, que hemos heredado de nuestros mayores, y cuya observación para las futuras generaciones es hoy nuestra directa y total responsabilidad. Aparte de polémicas, peticiones de segregación y esporádicas rabietas vecinales contra los gestores municipales de turno, el hecho real, incuestionable y, lo más importante, asumido por la mayoría de los vecinos que pueblan el
more » ... ue pueblan el extenso municipio de Cartagena, que es el término de dicho municipio, se formó tal como ahora lo conocemos nada menos que en el siglo XIII. ¡Vamos!, de cuando las escaramuzas y saludos de los Mohamedes y Abderramanes con los Martínez y los Garcías tenían poco de coloristas y animadas "Fiestas de Moros y Cristianos", resolviéndose normalmente los encuentros con el bancal de la fiesta tinto por la sangre de los muertos de verdad. Durante los siete siglos que han pasado desde entonces, los vecinos de las diferentes diputaciones en las que, administrativamente, está dividido el territorio municipal, aparte de innumerables calamidades de tipo climático, sanitario y guerrero, han tenido sus más y sus menos contra sus alejados regidores, jqué hijo no está de cuando en cuando en desacuerdo con su progenitor! El habitante de más allá de la ciudad se ha rebelado contra sus munícipes cuando ha sentido sobre sí el egocentrismo de su gestión, cuando no se ha sentido atendido y defendido por quienes tienen la obligación de cubrir sus necesidades vecinales. En estas situaciones de desamparo, los hijos terminan por renegar del padre ruin e indiferente, marchándose de casa para buscar por sus propios medios las metas de su destino. Muchos han sido los intentos que, a lo largo de los siglos XIX y XX han realizado las numerosas pedanías cartageneras para buscar otros caminos, la mayoría de las veces con resultado nulo, merced a imposiciones políticas y también a que las circunstancias económicas no eran las adecuadas u oportunas. En todo este tiempo sólo los núcleos de Garbanzal 60 LAS DIPUTACIONES TAMBIÉN SON CARTAGENA. EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO.. . y Herrerías, junto a Roche y Portmán, subidos en el impulso y fuerza de la riqueza mineral que afloraba a raudales de las removidas entrañas de la sierra, se empeñaron y consiguieron en 1959 la constitución de un nuevo municipio con el nombre significativo de La Unión, que quedó desde entonces como enquistado dentro del municipio madre de Cartagena. Estamos acostumbrados, en los dispersos caseríos y núcleos poblacionales del término, a observar cómo desde los estamentos municipales y, probablemente por simpatía, desde los medios culturales y de comunicación en general, se pasa olímpicamente de las cosas que ocurren o existen, utilizando un término antiguo, "a extramuros de la ciudad", a no ser que el hecho conlleve una buena dosis de morbo, violencia o singularidad. Así, poco interés despierta el éxito de unos vecinos, deportivo, cultural o de otra índole, si los protagonistas no residen o se mueven en el ámbito urbano de la ciudad. Poca importancia tiene un monumento, casona, teatro, iglesia, etc., si no está situado en una de las calles de la ciudad. Pongamos un ejemplo: en una guía comercial y turística de Cartagena y del Mar Menor que se publica todos los veranos, apareció un excelente reportaje sobre castillos y torres de defensa de Cartagena y su término municipal. Se decía en el mismo que en el siglo XVI, durante el reinado del 2" de los Felipes, se mandaron construir cinco torres vigías en la costa cartagenera para prevenir del peligro de piratas berberiscos, de las que actualmente -sigue diciendo el reportaje-sólo quedaba en pie la de La Azohía (tal vez se quería decir que era la única en la que se había llevado a cabo una completa actuación de restauración). Al menos, en el reportaje se observa una real ignorancia sobre el verdadero patrimonio del municipio, y desde este marco reivindico la todavía existencia en la diputación de El Lentiscar, entre El Algar y el cerro volcánico de El Carmolí, de la llamada Torre del Negro, construida igualmente en el siglo XVI (1585, según reza la lápida de mármol blanco incrustada en su fachada principal) también mandada edificar durante el reinado del 2" Felipe para prevención de piratas y corsarios, y también, en su momento, cercana a la costa del Mar Menor, aunque los aterramientos sufridos por este mar, desde ramblas y lavaderos de mineral, durante los últimos cuatro siglos la hayan situado hoy algo más tierra adentro, donde aún levanta al cielo su pétrea mole almenada, a pesar de su situación de franco y real abandono. Torre del Negro. La Torre del Negro, llamada antiguamente del Arraez, nombre que hunde sus raíces en
doaj:1f2b584ba76b473ba93378cb6df6aea9 fatcat:u7nz2jqb2vbzrilj4m7a7tytti