HISTORIA El ostracismo de un alcalde. Amador Mora Rojas en Ubrique

Antonio Morales Benítez
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L a campaña electoral de noviembre de 1933 está considerada como una de las más accidenta das y reñidas de las que tuvieron lugar en la provincia gaditana durante los años de la Segunda República (1). Estas elecciones, además, tuvieron otra particu laridad, ya que fueron las primeras en las que pudie ron votar las mujeres. La aprobación de este sufragio había dividido a los partidos republicanos y de iz quierda. Desde algunos sectores se argumentaba la inmadurez política o la excesiva
more » ... excesiva influencia que sobre la mujer ejercía el clero. Por lo que la irrupción del electorado femenino en estos comicios tendría un tra tamiento específico en la campaña y la captación de su voto sería también una cuestión que iba a enfren tar a los partidos. Además, su importancia se vio incrementada al haber ahora en el censo más muje res que hombres. La campaña tampoco estaría exen ta de algunas iniciativas que llegaron a levantar la desconfianza de los propios partidos que sostenían a la coalición gubernamental. Las fuerzas conserva doras trataron de captar ese voto desde la defensa de dos valores que entonces parecían encarnar el universo femenino, como pueden ser la familia y la religión. Se pretendía atemorizar al electorado feme nino con la política de los partidos de izquierda en materias como la legalización del divorcio o los ata ques a la iglesia. Pero esta estrategia desplegada por los partidos situados más a la derecha no se llevaba a cabo a través de la organización de actos abiertos a la participación de la mujer, sino muchas veces mediante visitas particulares a sus propios do micilios (2). En este contexto habría que situar los inciden tes ocurridos en Tarifa durante aquellas fechas y que se saldaron con el encarcelamiento, la destitución y, finalmente, el alejamiento de la localidad, mediante su traslado profesional como maestro de Instrucción Primaria a Ubrique, del alcalde socialista Amador Mora Rojas. El 3 de noviembre de 1934, en sesión plenaria del Ayuntamiento de Tarifa, el teniente de alcalde José Chamizo Morando daba cuenta de las actividades de "unas comisiones de señoras y señoritas dedicadas desde hace algunos días a solicitar, de domicilio en domicilio, el voto de los electores en favor de los monárquicos". Según el edil, estas comisiones esta rían extendiendo la ¡dea de que si no se votaban las opciones monárquicas "desaparecería la iglesia".Y Chamizo Morando interpretaba esto como una coac ción sobre el electorado. El alcalde, por su parte, res pondía que conocía la existencia de esas comisio nes "dedicadas a mendigar votos para los monárqui cos", pero que al estar dentro del período electoral lo consideraba como propaganda que él no podía evitar (3). Pero unos días más tarde aparecieron en la ciu dad una serie de pintadas denunciando esa campaña en unos términos que algunos consideraron insul tantes para las mujeres. Ello iba a precipitar un movi miento de protesta en la localidad. Conocemos el desarrollo de los incidentes (4). EI13 de noviembre una multitud de más de tres mil personas, la mayoría mujeres, bloqueaba la carretera nacional a la altura de la población, aprovechando que el presidente del Gobierno debía pasar por Tarifa camino de Málaga. Martínez Barrio venía de Jerez donde, dentro de la campaña, había intervenido en un mitin en el teatro Eslava junto al histórico dirigente republicano Manuel Moreno Mendoza y a un hijo de éste, José Moreno Gallego, que era candidato por el partido radical-socialista (5). El presidente venía acompañado por el gobernador civil de Cádiz Alfredo Piqueras Olivares. Los manifestantes consiguieron parar la comitiva y que Martínez Barrio y el goberna dor se bajasen para contemplar las pintadas. Poste riormente, para calmar los ánimos, se dirigieron al Ayuntamiento donde, ante la ausencia del primer edil, el gobernador prometía hacer todo lo que estuviese en su mano para proceder a la inmediata destitución del alcalde. Unas horas más tarde, Piqueras informaba por teléfono de todo lo ocurrido al ministro de la Goberna ción. Y al día siguiente le remitía un telegrama donde calificaba las pintadas que había visto de "infamantes e indecorosos contra las mujeres y los hombres que 26
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