Social Network Analysis in Predictive Policing: Concepts, Models and Methods

Deniza Alieva
2019 REDES: Revista Hispana para el Análisis de Redes Sociales  
Los modelos de programación que pronostican el comportamiento criminal se dividen en dos grupos. Por un lado, están los programas que pretenden determinar quién va a cometer el crimen o quien será la víctima del mismo. Para ello evalúan los perfiles individuales teniendo en cuenta la edad, los antecedentes penales, los datos demográficos y de empleo, junto con sus redes de contactos (por ejemplo, usando la información de sus cuentas en sitios de networking online). En el segundo tipo de
more » ... ndo tipo de programas lo más importante son la hora y el lugar del crimen que se quiere predecir. Con el uso de algoritmos, se divide la ciudad en zonas de unas decenas de metros (puede ser un barrio o, incluso, un edificio particular), y calculan las probabilidades del comportamiento criminal a partir de los datos obtenidos. Por ejemplo, uno de los líderes en el mercado, la empresa PredPol, realiza la prognosis basándose en las estadísticas de asesinatos, robos y otros tipos de crímenes. Además, se puede tener en cuenta el tiempo, las horas de apertura de los bares y restaurantes, y las características del barrio en sí. Si el programa considera que el riesgo de que el crimen tenga lugar es elevado, se envía policía a la zona potencialmente peligrosa. Ambas aproximaciones al problema no son novedosas. En los años 1920 algunos investigadores en los Estados Unidos empezaron a aplicar modelos estadísticos para determinar si se podía dejar en libertad a los criminales antes de lo previsto. En los años 1970 los criminólogos decidieron analizar la influencia de la construcción de un bloque residencial grande y las relaciones que se crean entre sus habitantes en la situación criminal en el barrio. Hoy en día la policía estadounidense en muchos casos empezó a patrullar de manera proactiva tratando de predecir y prevenir el comportamiento delictivo. En el caso de PredPol se analizan tres parámetros principales: los avisos de los crímenes cometidos, su lugar, fecha y hora. La idea principal de esta aproximación es que los actos criminales se parecen a los terremotos: igual que después de un golpe sísmico llegan otros más a la misma zona, después de un acto criminal tendrán lugar algunos más. Sin embargo, los investigadores critican los métodos predictivos que utilizan los programas de análisis. Se sabe que los estudios experimentales que intentaron medir la eficacia de dichos métodos muestran diferentes resultados. Los modelos aplicados utilizan las variables demográficas (Wang y Brown, 2012), el nivel de ingresos (Liu y Brown, 2003) o, incluso, la distancia entre la víctima y el agresor potenciales (Kennedy, Caplan y Piza, 2011; Liu y Brown, 2003; Wang y Brown, 2012). Por otro lado, se estudiaron los modelos a partir de la creación de mapas de agresión recurrente (Bowers, Johnson y Pease, 2004; Chainey, Tompson y Uhlig, 2008; Fielding y Jones, 2012; Johnson, Bowers, Birks y Pease, 2009). También en algunos casos se aplica el modelo ETAS (Epidemic-type aftershock sequence model) que estima el riesgo asociado con los puntos calientes de largo plazo y los modelos de corto plazo de riesgo de repetición de agresión (Mohler et al., 2015). Se obtuvieron resultados ambivalentes, por lo que aún se RESEÑA
doi:10.5565/rev/redes.863 fatcat:l7papf2w5ndlxn72waxkuflvva