Clasificación y caracterización biológica de los tumores neuroendocrinos del tracto gastrointestinal

A. Astudillo
2004 Oncología (Barcelona)  
Resumen La actual Clasificación Internacional de las Neoplasias del Tracto Gastronitestinal publicada por la OMS en el año 2000 1 , deriva de la CIEO-10 y como todas las anteriores tiene una base histogenética. Pero a diferencia de las otras ediciones, se ha ampliado para incluir datos clínicos específicos que conllevan implicaciones patogénicas moleculares de valor pronóstico. En este trabajo se resumen las principales características morfológicas e inmunohistoquímicas de estos tumores
more » ... tos tumores segmentándolos por localizaciones tumorales, ya que su comportamiento se relaciona parcialmente con la localización topográfica. Aceptando el paradigma de que los tumores se originan en células pluripotenciales, capaces de diferenciarse en tipos histológicos que reproducen tejidos característicos del órgano en el que asientan, esta clasificación se explica mejor si conocemos los eventos que la célula de origen sufre a lo largo del desarrollo embriológico, para llegar a diferenciarse como célula gastrointestinal neuroendocrina. Y ello referido no sólo a los aspectos puramente morfológicos y mecánicos, sino también a los mecanismos moleculares implicados y su posible correlación con el proceso de malignización. Podemos conocer los factores moleculares que intervienen tanto en el desarrollo, como en el mantenimiento de la función madura de las células neuroendocrinas. Muy probablemente esas propiedades serán aprovechadas en la transformación neoplásica si le confieren ventajas para la proliferación y progresión. Ello nos puede llevar a comprender qué mecanismos hacen que estos tumores tengan grados de diferenciación relacionados con su agresividad, por qué se dan en las familias con neoplasia endocrina múltiple tipo I (MEN-1) asociada a hipergastrinemia y por qué en las formas más agresivas son especialmente resistentes a la quimioterapia convencional. Fenotipo de los tumores neuroendocrinos del tracto gastrointestinal La célula tumoral en todos ellos reproduce con mayor o menor grado de diferenciación las características de la célula neuroendocrina intraepitelial, ubicada en la mucosa, tanto en el revestimiento como en las criptas y aisladamente en la lámina propia. Cuando observamos al microscopio electrónico cualquier parte del tubo digestivo, vemos células aisladas, dispersas, justo en la porción basal de las células epiteliales, entre éstas y la membrana basal. Destacan por un carácter morfológico muy distintivo: la presencia de abundantes gránulos de neurosecreción en su citoplasma. Aunque no tienen conexiones directas con las terminaciones nerviosas de la lámina propia, están muy próximos a éstas. Aunque durante mucho tiempo se aceptó que estas células, que forman parte del sistema neuroendocrino difuso, procedían embriológicamente de la cresta neural, como todas las células del sistema nervioso vegetativo entérico (para las que la demostración de esta evidencia vino de mano de Le Douarin en sus elegantes experimentos con células quimera), esta aseveración fue refutada y actualmente se acepta que al menos una parte de las células neuroendocrinas proceden de una diferenciación específica a partir de la célula primitiva pluripotencial del epitelio entérico, de origen endodérmico, quizás bajo la inducción del entorno y muy particularmente de los nervios vecinos. Pero esta célula neuroendocrina entérica, adscrita al obsoleto grupo clasificado como de las células APUD ("amine precursor uptake and decarboxilation"), como todo el sistema neuroendocrino difuso, tiene unas propiedades más próximas a las células nerviosas que a los epitelios. En el páncreas, la distribución de este sistema neuroendocrino es algo diferente, ya que en vez de aparecer dispersas, las células se agrupan en islotes ricamente vascularizados. Una de las principales propiedades de estas células radica en su extraordinaria capacidad de producir sustancias peptídicas, almacenadas en las vesículas de neurosecreción, con unas afinidades tintoriales por las que fueron denominadas "cromafines" y "argentafines". De ellas, las primeras identificadas fueron gastrina, secretina y colecistoquinina. Hoy se conoce que puede haber en estas células más de 100 diferentes péptidos bioactivos, codificados por 30 genes, además de otros mensajeros hormonales (Tabla
doi:10.4321/s0378-48352004000400009 fatcat:ewowjzlc3nhmbkriy2rvcyguq4