La sexualidad y sus límites

Eduardo Balbo, Rafael Huertas García-Alejo
1990 Asclepio: Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia  
Si todavía en el siglo XVII podía existir una cierta franqueza o per misividad, en lo que a las palabras y al conocimiento de determinadas prácticas sexuales se refiere, es evidente que tal escala de valores no permanecía vigente en el siglo XIX. Los códigos sufrieron un importante y marcado cambio, y la sexua lidad se hizo una práctica privada, intimista, reducida a la unión con yugal y limitada al ejercicio de la reproducción. La norma: el silencio, y todo lo que fuera hablar de sexo se
more » ... ar de sexo se convirtió en tabú. Lo que no está dirigido a la reproducción de la especie es presenta do como patológico y, «si verdaderamente hay que hacer lugar a las sexualidades ilegítimas, que se vayan con su escándalo a otra parte: allí donde se puede reinscribirlas, si no en los circuitos de la produc ción al menos en los de la ganancia. El burdel y el manicomio serán esos lugares de tolerancia: la prostituta, el cliente y el rufián, el psi quiatra y su histérico -esos «otros victorianos» (1). La ciencia médica, subordinándose a los imperativos de la moral, acabará jugando su papel al promover un sentimiento de temor y re pulsa hacia las más mínimas variantes de la sexualidad. Las enferme dades nerviosas, las mentales y diversas alteraciones de la conducta, fueron relacionadas estrechamente con el onanismo y con los excesos y desviaciones de la vida sexual, formando parte de un discurso enca minado a sustentar ideológicamente el cada vez más importante apa rato de control social. Resulta evidente que en aquellos terrenos en los que la medicina entra en relación con la sociedad que la rodea, lo nor mal y lo patológico dejan de ser valoraciones objetivas para convertir se en decisiones sociales, especialmente en disciplinas de tanta tras-
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