Huellas de Schopenhauer en la nivola de Unamuno (San Manuel Bueno, mártir)

Joaquín Verdú de Gregorio
1996 Anales de Literatura Española  
En todo trasfondo de la creación, tras el mito y la tragedia, ha fluido un camino interior por el que el ser humano ha pretendido captar el sentido del universo. La aparición de la filosofía subyace en el hombre que, desprovisto de su fábula y su cuento o desintegrado de ellos, comienza a preguntarse por su sentido. Por las cosas y el universo que le rodea. Y en el trasfondo de "su pregunta" siempre ha parecido translucirse una oscilación que se sitúa entre racionalismo -sobre todo a partir de
more » ... e todo a partir de Descartes y la física de Newton-e iluminismo. Y es que si el primero pretende ofrecer una claridad, unos límites comprensivos a través del concepto, la cuestión del iluminismo, en su claro nexo con el cansancio de la razón que comienza a perfilarse tras el Romanticismo, quiere mostrar aquellas fronteras que se ciernen sobre lo incomunicable, lo sensible y que llegará a integrar lo intuitivo. Y dentro de esta última corriente -y más allá de Hegel y Kant-surge la fluencia del pensamiento de Schopenhauer, antecesor de ese pensamiento moderno que adquirirá sus más hondos reflejos en Nietzsche y Heidegger y en Bergson. En Unamuno y de honda manera en María Zambrano. Hay una innovación en este pensador, influido por Platón, y el budismo, la filosofía oriental, a través de Las Upanishads. Mas en lo inmediato, su obra esencial, El mundo como voluntad y representación, ha partido de la concepción kantiana que distingue entre fenómeno y cosa en sí, más otorgándole una diferente visión. Ya que para este filósofo el llamado fenómeno -lo conocido-equivale o supone la representación, lo que aparece en una primera visión, ese mundo que aparece en el primer despertar del hombre hacia lo
doi:10.14198/aleua.1996.12.06 fatcat:ge4m2kliejg65mkv37hi7fbjta