Los residuos salvajes: multitud y máquina de guerra en Los sertones de Euclides da Cunha

Juan Antonio Hernández
2004 Revista iberoamericana  
Imaginemos la mirada del ángel de la historia recorriendo las ruinas de Canudos. Acaso el Angelus Novus benjaminiano habría querido resucitar a los jagunços muertos, restituir todo lo roto, destruido y derrotado luego de las cuatro expediciones de la República contra los partidarios del conselheiro. Ruinas sobre ruinas, escombros y desechos de toda índole, acumulándose ante los angélicos ojos espantados, dibujados por Klee y colocados por Walter Benjamin en un borde imposible entre la historia
more » ... la eternidad, entre la narrativa teleológica del progreso y la frágil promesa mesiánica contenida en la irrupción del jetzeit, esa "memoria involuntaria de los vencidos", como la llamara el pensador alemán. Y acaso el ángel podría haber contemplado algo análogo al fotomontaje que ilustra la portada del libro de Adelino Brandão, A Sociología d'os sertões. En dicha composición se superponen, a la manera de las imágenes dialécticas, dos fotografías separadas por casi un siglo. En la parte inferior observamos uno de los clásicos fotogramas del corresponsal de guerra Flavio de Barros, testigo privilegiado de los acontecimientos de Belo Monte. Una luz sepia captura a un grupo de prisioneros conselheiristas, en su abrumadora mayoría mujeres y niños, un día después del asalto final a la "ciudadela monstruosa" de los jagunços. La otra fotografía ocupa la parte superior del fotomontaje y muestra las aguas de la represa que hoy cubren el sertão donde tuvieron lugar las batallas de 1897. Ambas imágenes coexisten en el intento de ilustrar la continuidad histórica de la violencia ejercida, por el "orden" y el "progreso", contra los vencidos. La superposición de las dos fotografías parece mostrarnos, una vez más, que la narrativa lineal de la historiografía dominante es -desde cierta "tradición de los oprimidos", invocada por Benjamin-el relato de una catástrofe permanente.Tal y como éste mismo apuntara, en un pasaje mil veces citado sobre el ángel de la historia, "...lo que a nosotros nos aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe que incesamente apila ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies" (Benjamin, 53). Catástrofe única que la representación del tiempo propia de la modernidad capitalista transforma en una cadena de eventos que conduce, de manera inevitable, al presente que conocemos. Representación del tiempo como vacío y homogéneo a través de la cual los procesos de acumulación política primitiva han intentado destruir o conjurar cualquier fragmento de tiempo, cargado de futuro, que intente irrumpir, desde el pasado, en nuestra contemporaneidad.
doi:10.5195/reviberoamer.2004.5560 fatcat:cs5cxwya4rg3th3rolezw6wqsa