TRATAMIENTO NUTRICIONAL DE LA DIABETES TIPO II Y LA OBESIDAD

Andrea Michelle Prado Matamoros, Karla Gisella Velásquez Paccha, Walter Adalberto González García
2020 Universidad, Ciencia y Tecnología  
La obesidad y la diabetes mellitus tipo II (DMT2) han sido declaradas pandemias del nuevo siglo, en virtud de su acelerado crecimiento y presencia en la población mundial. Sin embargo, el enfoque empleado en los tratamientos de estas condiciones ha radicado en la atención farmacológica de las comorbilidades asociadas, sin conseguir efectos positivos en la enfermedad en el largo plazo. En tal sentido, la investigación tuvo como objetivo determinar los parámetros básicos de atención de la
more » ... y la DMT2, a través de la atención nutricional no farmacológica mediante una revisión bibliográfica en bases de datos atendiendo el contenido científico de cada estudio analizado. La evidencia científica es consistente es señalar que un tipo de alimentación con unaporte bajo en grasa, contenido moderadamente alto en proteínas, hidratos de carbono de bajo índice glucémico es adecuada para mantener y/o restablecer las condiciones de salud en este tipo de paciente. Palabras Clave: Diabetes, Obesidad, Diabesidad, Nutrición. Referencias [1]M. Mangas, A. Martínez y P. García, «"Tratamiento Farmacológico de la Diabesidad",» Nutr. Clín. Med, vol. VI, nº 1, pp. 34-4, 2012. [2]L. Altamiro, M. Vásquez, G. Cordero, R. Álvarez, R. Añez, J. Rojas y V. Bermúdez, «Prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 y sus factores de riesgo en individuos adultos de la ciudad de Cuenca- Ecuador,» Avances en Biomedicina, vol. 6, nº 1, pp. 10-21, 2017. [3]A. Forero, J. Hernández, S. Rodríguez, J. Romero, G. Morales y G. Ramírez, «La alimentación para pacientes con diabetes mellitus de tipo 2 en tres hospitalespúblicos de Cundinamarca, Colombia,» Biomédica, nº38, pp. 355-362, 2018. [4]S. Durán, E. Carrasco y M. Araya, «Alimentación y diabetes,» Nutrición Hospitalaría, vol. 27, nº 4, pp. 1031-1036, 2012. [5]J. Hernandez, «Recomendaciones para el tratamiento médico de la obesidad exógena en el nivel primario de atención,» Rev cuba med gen integr, vol. 34, nº 3, pp. 123-144, 2018. [6]M. Acebo, «Obesidad y Salud: ¿En realidad existe el paciente obeso metabólicamente sano?,» Respyn, vol. 16, nº 2, p. 44–55, 2017. [7]T. Suarez, J. Sandoval, M. Galván, G. López, A.Olivo, A. J y M. González, «Nutracéuticos: usos potenciales en el tratamiento de la diabetes,» Educacióny Salud Boletín Científico de Ciencias de la Salud del ICSa, vol. 6, nº 12, p. doi: https://doi.org/10.29057/icsa.v6i12.3101, 2018. [8]R. Orellana, E. Salinas, D. Sánchez, J. Guajardo, E. Díaz y F. Rodríguez, «Tratamiento farmacológico de la diabetes mellitus tipo 2 dirigido a pacientes con sobrepeso y obesidad,» Medicina Interna México, vol. 35, nº4, pp. 525-536, 2019. [9]O. Pereira, «Diabesidad: una epidemia del siglo XXI,» Medisan , vol. 16, nº 2, pp. 295-299, 2012. [10]S. Andino, «Evolución de la diabetes mellitus tipo 2 en pacientes obesos mórbidos después del by pass gástrico. Tesis para la obtención del título de posgrado de Doctor en Medicina,» Universidad Católica de Córdoba , Córdoba- Argentina , 2016. [11]A. Muñoz, M. Jiménez, R. Mora, A. Hidalgo y D. Montoya, «Glucosa: amiga o enemiga,» de Diabetes mellitus: el reto a vencer, vol. 44, México, EditorialesFT, S. A., 2013, pp. 9-24. [12]H. Bays, L. Mandarino y R. DeFronzzo, «Role of the adipocyte, free fatty acids, and ectopic fat in pathogenesis of type 2 diabetes mellitus: peroxisomal proliferator-activated receptor agonists provide a rational therapeutic approach,» J Clin Endocrinol Metab, vol.89, nº 2, pp. 463-478, 2014. [13]C. Quintanilla y S. Zúñiga, «El efecto incretina y su participación en la diabetes mellitus tipo 2,» Rev Med Inst Mex Seguro Soc, vol. 48, nº 5, pp. 509-520, 2013. [14]L. Baggio y D. Drucker, «Biology of incretins: GLP-1 and GIP,» Gastroenterology, vol. 132, nº 6, pp. 2131-2157, 2014. [15]Z. Cabrera y J. Díaz, «Sobrepeso - obesidad como factor de riesgo a la nefropatía en pacientes diabéticos del Hospital Víctor Lazarte Echegaray.2015,» Cientifi-k , vol. 5, nº 2, pp. 155-201, 2017. [16]F. Abbasi, J. Chu, C. Lamendola, T. McLaughlin, J. Hayden, G. Reaven y et al, «Discrimination between obesity and insulin resistance in the relationship withadiponectin,» Diabetes, vol. 53, nº 3, pp. 585-590, 2014. [17]M. Navarro, I. Jáuregui y G. Herrero, «Trastornos de la conducta alimentaria y diabetes mellitus: Tratamiento nutricional,» vol. 5, nº 9, pp. 914-1066, 2020. [18]A. Forero, J. Hernández, M. Rodríguez, J. Romero, G. Morales y G. Ramirez, «"La alimentación para pacientes con diabetes mellitus de tipo 2 en tres hospitales públicos de Cundinamarca, Colombia,» Biomédica, vol. 38, pp. 355-62, 2018. [19]S. Ramón y G. Medina, «Conocimientos, actitudes y prácticas nutricionales en diabéticos tipo 2 que integran los clubes de diabéticos urbanos, Cuenca, 2015,» Recimundo, vol. 2, pp. 595-610, 2018. [20]A. Prado, M. Mazacón y T. Estrada, «Aspectos nutricionales en la atención del paciente con diabetes,» Universidad, Ciencia y Tecnología, nº 02, pp. 132-139,2019. [21]D. Cárdenas, C. Bermúdez, S. Echeverri, A. Pérez, M. Puentes, L. López, M. Correia, J. Ochoa, A. Ferreira, M. Texeira, D. Arenas, H. Arenas, M. León y D. Rodríguez, «Declaración de Cartagena. declaración internacional sobre el derecho al cuidado nutricional y la lucha contra la malnutrición Cartagena,» Nutr Hosp, vol. 36, nº 4, pp. 974-980, 2019. [22]M. Manrique, M. de la Maza, F. Carrasco, M. Moreno, C. Albala, J. García, J. Díaz y C. Liberman, «Diagnóstico, evaluación y tratamiento no farmacológicodel paciente con sobrepeso u obesidad,» Rev Méd Chile, vol. 137, pp. 963-971, 2009. [23]A. Laparra, «Revisión sistemática y metaanálisis de los diferentes enfoques dietéticos para el tratamiento de la diabetes tipo 2: Lectura Crítica DARE,» Revista española de nutrición humana y dietética , vol. 21, nº 4, pp. 393-396, 2017. [24]F. Represa, «Comorbilidad, control metabólico y calidad de vida en los pacientes diabéticos tipo 2,» Biblioteca Lascasas, 2016. [25]P. Riobó Serván, «"Pautas dietéticas en la diabetes y en la obesidad",» Nutr. Hosp., vol. 35, nº 4, pp. 109-115, 2018. [26]M. Hernández, M. Batle, B. Martínez, R. San Cristobal, S. Pérez, S. Navas y J. Martínez, «Cambios alimentarios y de estilo de vida como estrategia en la prevención del síndrome metabólico y la diabetes mellitus tipo 2: hitos y perspectivas,» Anales Sis San Navarra , vol. 39, nº 2, pp. 269-289, 2016. [27]R. Li, S. QU , P. Zhang, S. Chattopadhyay , E. Gregg , A. Albright , D. Hopkins y N. Pronk, «Economic evaluation of combined diet and physical activitypromotion programs to prevent type 2 diabetes among persons at increased risk: a systematic review for the Community Preventive Services,» Ann Intern Med, vol. 163, nº 6, pp. 452-460, 2016. [28]J. López, Envejecimiento y nutrición. Intervención nutricional en pacientes diabéticos, Madrid: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología , 2015. [29]I. Brajkovich, M. Izquierdo, R. Nieto y M. Cordero , «Tratamiento no farmacológico: aspectos nutricionales, estilo de vida y actividad física. Cirugía bariátrica,»Revista Venezolana de Endocrinología y Metabolismo, vol. 1, nº 1, pp. 47-57, 2012. [30]O. González, «Manejo nutricional en la diabetes mellitus tipo 2 y obesidad,» Revista Médica, vol. 4, nº1, pp. 22-31, 2014.
doi:10.47460/uct.v24i106.403 fatcat:icemebokovb6ja67xxllnggite