EL LEGADO DE ENRIQUE BUENAVENTURA

Jaramillo María Mercedes, Betty Osorio
2004 Revista de Estudios Sociales  
décadas desarrolló una importante labor en el Teatro Experimental de Cali, su rol como dramaturgo, director y maestro tuvo un gran impacto en la creación y en el desarrollo del teatro nacional. Sus obras se nutrieron del rico patrimonio cultural multiétnico del continente, pero también reflejan la tradición clásica, los aportes teóricos y las prácticas de dramaturgia del teatro occidental. Las diversas fuentes de su teatro van desde el teatro medieval, la cultura popular, las tradiciones
more » ... tradiciones indígenas y afrocolombianas hasta las propuestas teóricas más renovadoras de las ciencias sociales. El autor, consciente del mestizaje étnico y cultural que atraviesa la sociedad colombiana en su triple origen, lo hizo objeto de estudio y lo transformó en material artístico. Así, con las tradiciones precolombinas, las de origen africano y las europeas, Buenaventura tejió un rico corpus que fue recogiendo en sus obras dramáticas, en sus poemas y en sus ensayos. Su labor fue la de un humanista contemporáneo, pues consideró la cultura y el arte un bien común; nunca se aisló de sus raíces sino que entabló un diálogo dinámico que enriqueció lo propio y lo situó en el aquí y el ahora; así, el maestro iluminó los procesos ideológicos y los conflictos sociales que han afectado a los colombianos y al ser humano moderno. Aunque estudió pintura en Bellas Artes de Bogotá, su búsqueda intelectual y artística se concentró en la actividad teatral. Sin embargo, continuó esta actividad a lo largo de toda su carrera y le sirvió de ayuda para visualizar sus montajes y escenografías: con sus dibujos ilustró textos, programas y afiches. Debido a su innegable calidad artística, su labor de pintor y de poeta ha ido ganando reconocimiento. Estas dos labores estéticas fueron simultáneas a su trabajo con el TEC y forman un todo coherente, pues son reflexiones sobre los mismos temas desde la mirada crítica que le es característica. Sin embargo, en estas dos prácticas aparecen rasgos autobiográficos más íntimos que no son reconocibles en su teatro. En los poemas y en los dibujos hay un texto personal que nos devela al hombre en sus circunstancias individuales. Las dudas, las incertidumbres y las pasiones que han marcado su vida y su arte afloran en este laborar más solitario. Por lo tanto, teatro, pintura y poesía son los medios utilizados para dialogar con su entorno y consigo mismo. Nicolás Buenaventura, hermano del autor dice que Enrique: "había nacido poeta, se llenaba de poesía de la mañana a la noche, le salía poesía por los poros, le saltaba entre los dedos y en la casa nuestra no había rincón donde meter su poesía. Escribía poesía encima de cualquier otra poesía, de Lorca, de Neruda, de Guillen, de Huidobro, o bien la escribía por su cuenta a borbotones. Hasta que un día, aburrido de guardar poesía, resolvió recordar que muy niño era teatrero de iglesia, armó su cofradía, su grupo y los encargó de regar su poesía" (Octubre de 2002). En 1945, comenzó un peregrinaje que lo llevó al Chocó y al mundo cultural de origen africano; luego continuó su viaje por Venezuela, el Caribe, Brasil, Argentina y Chile donde entró en contacto con los movimientos del Teatro Independiente, con las manifestaciones de lo popular y con la historia del continente. Estas vivencias, más tarde, serán la fuente de varias obras como su conocida trilogía del Caribe o La trampa (1967), donde trabaja el tema del dictador. De los viajes y de sus relaciones con directores y hombres involucrados en la cultura, fue acumulando una serie de conocimientos y de intereses que lo llevaron, poco a poco, a descubrir un mundo plural y variopinto distinto al legado español. En sus poemas reelabora la presencia del paisaje de una forma intimista que capta sus impresiones de viaje y el asombro causado por el Pacífico o el Amazonas. Cuando el autor regresó a Cali a finales de 1955, empezó a trabajar como asistente de dirección de la Escuela de Teatro dirigida por el español Cayetano Luca de Tena. En este momento, el medio cultural que encontró era provincial y elitista, deslumbrado con la cultura importada de Europa. El escaso público del teatro consumía productos culturales que escamoteaban la realidad propia. El número limitado de textos teatrales y el desconocimiento en su medio de prácticas y teorías sobre dramaturgia, obligó a Buenaventura a desarrollar un discurso y una labor que insertara en su trabajo los logros del teatro universal. Esfuerzo que lo llevó a analizar desde diferentes perspectivas el fenómeno del teatro. Queremos señalar las vertientes reconocibles de la obra del autor caleño que ayudan a entender su trabajo como gestor de cultura y su labor de maestro y dramaturgo. El rasgo común que ata estas fuentes, tan ricas y diversas, es su compromiso por crear un proyecto teatral que dé cuenta de las múltiples formas de la experiencia humana, por esa razón dialogó constantemente con su público, lo cuestionó y se cuestionó para promover un discurso autónomo que le
doi:10.7440/res17.2004.10 fatcat:77quqerxtvbgpmt5yaxeli2qoi