¿Derechos humanos o derechos liberales?

José Rubio Carracedo
1998 Doxa  
E l alcance y la significación de los derechos humanos sigue siendo materia controvertida. Significan, sin duda, la aportación más valiosa de Occidente a la humanidad. Pero, ¿hasta qué punto son aplicables al conjunto de los países fuera de los que comparten el régimen democrático? Y, en el caso de que la respuesta sea positiva, ¿no será precisa una laboriosa, y siempre problemática, traducción e interpretación de los mismos a las categorías socioculturales de cada país? Porque lo cierto es que
more » ... ue lo cierto es que el origen de los derechos humanos en Occidente puede remontarse, al menos, hasta el cristianismo, pero su formulación actual y su vigencia procede de las revoluciones liberales -esto es, burguesas-del siglo XVIII. Es más, durante el siglo XIX y principios del XX, la doctrina de los derechos humanos quedó oscurecida tras los pliegues del estatalismo, y posteriormente burlada en los regímenes totalitarios; sólo tras la segunda guerra mundial, que significó el triunfo genérico de los regímenes democráticos sobre los regímenes totalitarios, con la solemne Declaración Universal de 1948, se ha iniciado la era efectiva de los derechos humanos en occidente y los primeros intentos para su universalización. En definitiva, para que los derechos humanos se hagan efectivamente derechos civiles y políticos jurídicamente reconocidos. Ahora bien, lo menos que se puede decir es que tales intentos de universalización, por lo general en el marco institucional de las Naciones Unidas, han sido tan torpes como poco efectivos. Porque se ha pretendido universalizar no sólo el espíritu sino también la letra occidental de los derechos humanos. Ello ha significado, en la práctica, un intento de universalizar, conjuntamente con los derechos humanos, las categorías e instituciones del liberalismo en todo el planeta, esto es, la «occidentalización» del mundo. Tal intento no sólo ha fracasado, sino que ha provocado los reproches de imperialismo cultural y de capitalismo etnocéntrico y, lo que es peor, ha provocado la confusión y el prejuicio generalizado de que los derechos huma-
doi:10.14198/doxa1998.21.2.29 fatcat:gjrppwgn4rbfjc26iegtomhc4m