Edgardo Dobry, Una profesía del pasado. Lugones y la invención del "linaje de Hércules". Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010, 196 páginas

María Teresa Gramuglio
2010 Orbis Tertius  
Una profecía del pasado: así se titula el libro que Edgardo Dobry escribió sobre El payador de Leopoldo Lugones. A partir de esas dos elecciones, título y tema, son muchas las cuestiones que valdría la pena comentar. Voy a tomar solo algunas de ellas, sacrificando la riqueza de muchos aspectos tanto o más relevantes. La primera tiene que ver con la elección del tema mismo. Aunque doctor en Filología por la Universidad de Barcelona y profesor de Teoría Literaria y Literatura Latinoamericana en
more » ... atinoamericana en esa Universidad, Dobry es, antes que nada, un poeta. Y cuando uno empieza a leer Una profecía del pasado, se entera de que en "la raíz" de este estudio hay otro anterior, una monografía de doctorado en la que había trabajado sobre Lunario sentimental. Dada su condición de poeta, lo esperable y aun deseable para quienes conocemos no solo su poesía, sino también sus ensayos sobre modernismo, vanguardias y poesía contemporánea, hubiera sido un libro sobre el Lunario. ¿Por qué entonces El Payador? Conjeturo que al volverse hacia ese clásico del nacionalismo, Dobry buscó poner en juego, más que su dominio de los aspectos específicos de la lengua poética, un haz de saberes vinculados, por un lado, a sus intereses universitarios, y por el otro a una particular inquietud por las dimensiones políticas e ideológicas de la operación cultural de Lugones en el contexto de las primeras décadas del siglo pasado. Esto le permite, además, enlazar con pertinencia la conmemoración del Bicentenario con algunos libros clave que celebraron el primero, entre 1910 y 1916. En lo que hace a la puesta en juego de su formación académica, la competencia filológica le permite a Dobry revisar con rigor las controvertidas afirmaciones de Lugones sobre la lengua, que van desde el lenguaje del Martín Fierro hasta el castellano de América, pasando por las concepciones de la lengua nacional; de eso se ocupa central, aunque no exclusivamente, en el capítulo III, titulado "La invención de una lengua nacional". Esa competencia le permite también someter a un escrutinio severo las aventuras lexicográficas y etimológicas en que es pródigo El Payador, antecedente cierto del proyecto desmesurado de Lugones de hacer un Diccionario etimológico del castellano usual, del que ni siquiera alcanzó a terminar la primera letra. En cuanto a lo segundo, la exploración de las dimensiones políticas e ideológicas de El payador, me parece advertir en su tratamiento un síndrome bastante conocido: el de la ampliación que experimenta la mirada sobre lo nacional cuando se lo observa desde el exterior, esto es, el reconocimiento de que lo que desde una perspectiva interna a menudo es visto como exclusivamente nacional en realidad se inserta en un entramado más vasto. Esto lleva, en primer lugar, a tener en cuenta a América Latina en el análisis de textos y procesos muchas veces enfocados desde un punto de vista cerradamente local. Descubrir América Latina desde afuera ha sido, con mayor o menor intensidad y con resultados dispares, una experiencia frecuente para muchos y bien conocidos escritores argentinos: fue el caso de Manuel Ugarte a principios de siglo, que promovió el latinoamericanismo desde París; de Victoria Ocampo antes de fundar Sur, al volver de los Estados Unidos a bordo de un barco en que bajaba por el Pacífico después de cruzar el canal de Panamá; de Julio Cortázar, nuevamente desde París, después de la Revolución Cubana; y seguramente Josefina Ludmer sabe muy bien que está repitiendo esa experiencia bien conocida cuando, todavía hoy, afirma que descubrió América Latina desde los Estados Unidos. Siguiendo esa veta que recorrieron muchísimos escritores e intelectuales latinoamericanos desde los momentos iniciales que prepararon las revoluciones de independencia, Dobry escribe hoy sobre literatura argentina desde España, y a ese descentramiento, a esa mirada que se construye desde afuera, se debe lo más original de esta lectura de El payador. ¿En qué consiste esa originalidad? A diferencia de la mayor parte de los estudios dedicados a ese ensayo sobre la nacionalidad, Una profecía del pasado no se encierra en los límites estrictos de la problemática nacional para proceder a la explicación y a la crítica. La exposición de Dobry registra sintética y a la vez minuciosamente los antecedentes históricos y los dilemas locales sobre la cuestión del lenguaje, desde los primeros románticos que buscaban crear una literatura nacional con una lengua implantada por la Conquista -Echeverría, Sarmiento, Alberdi, Gutiérrez-hasta su vinculación con las transformaciones sociales y demográficas de la Argentina moderna a partir de la consolidación del Estado y los efectos de la política inmigratoria. Transformaciones cuyos ecos resultan bien audibles en el concierto de celebraciones y debates que caracterizaron los años del Centenario. Sin descuidar ni los 1 Se reproduce el texto leído como presentación del libro por María Teresa Gramuglio el 26 de octubre de 2010 en la librería El Ateneo, ciudad de Buenos Aires. Edgardo Dobry, Una profesía del pasado. Lugones y la invención del 'linaje de Hércules'.
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