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Octavio Paz y Elena Garro: una incompatibilidad creativa

Peter G. Earle
2010 Revista iberoamericana  
¿Dónde termina la literatura y dónde comienzan la historia, la psicología, la biografía? Octavio Paz I Para el escritor, dice Gabriel García Márquez en el epígrafe de sus memorias -Vivir para contarla (2002)-"la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla". Su observación nos ayuda a entender con mayor claridad las vidas y obras de Octavio Paz y Elena Garro; primero casados -desde 1937, luego separados-aunque sin divorcio legal -por el año 1959. Dos
more » ... el año 1959. Dos vidas de verdad "para contarlas", enigmáticas en sí, y de gran importancia para la historia literaria hispanoamericana. Por un lado Octavio Paz , discurre en muchos ensayos y entrevistas sobre literatura, historia y cultura, pero poco dice de sus relaciones personales -salvo con algunos individuos de infl uencia particular (como su abuelo Ireneo Paz), o de especial importancia histórica o literaria. En un testimonio declara que "el poeta no tiene biografía", pero deja abierta la posibilidad de que si en alguna medida la tiene, se encontrará en sus obras (Covarrubias 12). Piensa que el poeta es sobre todo "espejo de [sus] palabras", como dice en Pasado en claro, su mejor poema autobiográfi co. Por otro lado, su primera esposa, Elena Garro (1916Garro ( -1998, y la hija de ambos, Helena Paz Garro (1939), han expuesto abiertamente en diversos textos sus experiencias. Sus escritos echan luz de varias intensidades sobre la personalidad e idiosincrasias de Paz -es decir, del poeta en los contextos de creador, de marido y de padre, y al mismo tiempo sobre las suyas propias-y hablan con singular franqueza del ambiente familiar y social en que vivían. Pero aparte del reconocimiento del crítico Emmanuel Carballo, del dramaturgo Emilio Carballido, de la biógrafa Patricia Rosas Lopátegui, de las investigadoras literarias 878 PETER G. EARLE R e v i s t a I b e ro a m e r i c a n a , Vo l . L X X V I , N ú m s . 2 3 2 -2 3 3 J u l i o -D i c i e m b r e 2 0 1 0 , 8 7 7 -8 9 7 ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico) Lucía Melgar y Gabriela Mora y de la memorialista Helena Paz Garro, la esposa Elena recibió durante su medio siglo a la sombra del marido Octavio un mínimo de atención. Sus vidas nos recuerdan que mientras la historia de los individuos, de las naciones y de las obras de arte es función indicada y a veces dirigida por sus "autoridades" o expertos de cierto prestigio, también la escriben -como puedan y a veces inadvertidamente-los que esa misma historia olvida o subestima. Se sabe que gran parte de lo expresado por éstos se pierde, o se soslaya. También se sabe que el punto de vista de un autor es susceptible a juicios equivocados y, a veces, al desconocimiento deliberado. Helena Paz Garro recuerda, por ejemplo, cómo reacciona su padre a una opinión de su madre durante una conversación de sobremesa en México. Elena dice: -Tucídides, el gran historiador griego, es el creador de la historia moderna. Mi padre la miró con frialdad y dijo inexpresivo: -Después de esa desagradable interrupción, podemos continuar. (Memorias 383) El desaire es buen ejemplo del "ninguneo" mexicano sobre el cual teoriza el mismo Paz en El laberinto de la soledad: uno de tantos ejemplos que le brindan a los críticos una clara perspectiva biográfi ca. Conforme a ella se consideran las duras circunstancias -psicológicas, económicas, profesionales, políticas, culturales, literarias, geográfi cas-de la familia Paz-Garro, especialmente en las consecuencias para Elena. La biografía en conjunto de Octavio Paz, Elena Garro y su hija, desarrollada en una variedad de países y escenarios, sigue completándose hoy. Para las dos mujeres los días y noches se convirtieron en una serie de tropiezos y frustraciones, y ellas se hallaron en un estado de abandono y pobreza entre los años setenta y noventa del siglo pasado. Sus difi cultades se revelan entre otras partes en el testimonio de Luis Enrique Ramírez sobre el regreso de las dos, ya defi nitivo, en avión de París a México el 10 de junio de 1993: "Tras ella [Elena Garro] salen de la nave diez gatos, cada uno en su jaula; y con ella otros tres [...] Cuatro enormes maletas componen su equipaje. Después llegarán las 60 cajas en que depositó sus libros" (Ramírez 111). A esa biblioteca que quedaba por enviarse hay que agregar, según observa la reportera Patricia Vega, otro material importante: "... en otras dos [cajas], sus manuscritos sobre la Revolución soviética" y "también se trajo las notas de sus diarios, aunque estaban todas revueltas y las 200 páginas de una novela que se encontró 'hechas harina' debajo de un cojín y el manuscrito de la obra 'Parada San Angel' [publicada después, en 2005] que fue orinado por los gatos" (138). A pesar de esos orines y otros desprecios, la indiferencia general de los intelectuales mexicanos, y los obstáculos impuestos por unas cuantas personas a través de los años, han empezado a aparecer evidencias aclaratorias. En octubre de 2003 salió el libro Memorias (463 páginas) de Helena Paz Garro. Entre 2000 y 2005, Patricia Rosas Lopátegui publicó en tres tomos una biografía de Elena Garro. Y desde los años ochenta, sobre todo desde 879 OCTAVIO PAZ Y ELENA GARRO: UNA INCOMPATIBILIDAD CREATIVA R e v i s t a I b e ro a m e r i c a n a , Vo l . L X X V I , N ú m s . 2 3 2 -2 3 3 J u l i o -D i c i e m b r e 2 0 1 0 , 8 7 7 -8 9 7 ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico)
doi:10.5195/reviberoamer.2010.6758 fatcat:faqrqdmg4vhbpa5szsr32jccn4